Unidad Cardio Vascular Arterioesclerosis
Está orientada a múltiples patologÃas tales como:
- Obstrucciones arteriales carotideas  y coronarias
- Insuficiencia vascular periférica, comprendiendo:
- Gangrenas de miembros inferiores
- Obstrucciones cerebrovasculares
Arterioesclerosis
La arteriosclerosis, que significa literalmente endurecimiento de las arterias, es una enfermedad degenerativa caracterizada por el estrechamiento de las arterias. Sobre las paredes arteriales se van depositando lÃpidos, células fibrosas, células musculares, cristales de colesterol y depósitos de calcio, que forman placas de ateroma (se denominan asà las placas que originan esta enfermedad) y poco a poco obstruyen las arterias. La arteriosclerosis se desarrolla lentamente y sus alteraciones morfológicas pueden surgir a edades tempranas.
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Es una patologÃa de difusión universal aunque hay notables diferencias geográficas, raciales y sexuales en la incidencia de esta enfermedad. En las últimas décadas se puede hablar de endemia en los paÃses industrizalizados debido a su alta incidencia entre la población de los estados más desarrollados.
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La enfermedad arterosclerótica comienza en todos los individuos, sin tener en cuenta el lugar de origen, en los primeros 20 años de vida y de la misma manera. Inicialmente se desarrolla una pequeña placa muy benigna, la denominada estrÃa grasa, que se puede encontrar en los primeros años de vida en las grandes y medianas arterias como la aorta y las coronarias. Estras estrÃas pueden desaparecer o evolucionar muy lentamente y originar la formación de las placas de ateroma.
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Hoy sabemos que cada uno de nosotros nace con una distinta geometrÃa tridimensional de las arterias, especialmente de las coronarias, y precisamente en las zonas donde las arterias se bifurcan y dividen se forman turbulencias de la corriente sanguÃnea que probablemente originan lesiones del recubrimiento interno de las arterias, que se lesiona y se hace más permeable a las células y elementos bioquÃmicos que circulan en la sangre: lÃpidos, células fibrosas, detritus celulares y otros elementos penetran en este endotelio dañado originando las placas arteroscleróticas.
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Actualmente un nuevo elemento aparece en el complejo proceso evolutivo de la placa ateromatosa: la inflamación. La placa puede romperse, formar un coágulo o taponar totalmente la arteria y en este proceso la inflamación parece jugar un papel protagonista. De hecho se han detectado niveles altos de proteina C reactiva (PCR) en la sangre, que aparecen cuando hay infamación, en personas que después han sufrido un infarto. Incluso se dice que la determinación de PCR puede sustituir en un futuro a otras determinaciones para predecir el riesgo de sufrir un infarto.
Factores de riesgo de la Arterioesclerosis
Este proceso está favorecido por la presencia de factores de riesgo. Se trata de hábitos, rasgos o alteraciones asociados con un importante aumento de la susceptibilidad para enfermar. Pueden ser modificables o inmodificables.
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La investigación sobre los factores de riesgo de la arterosclerosis comenzó en los años 60, con estudios epidemiológicos que con el tiempo han permitido identificar esos factores y realizar lo que se conoce como prevención primaria: eliminar los factores de riesgo para controlar el desarrollo de la enfermedad.
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Tabaco, hipertensión arterial y colesterol elevado, especialmente la fracción LDL (el llamado colesterol malo, cuya oxidación juega un importante papel en el origen de la placa), son los factores de riesgo más importantes asociados a esta enfermedad. Por el contrario, el denominado colesterol bueno, la fracción HDL, desarrolla un papel preventivo. De hecho, cada dÃa se da más importancia como factor predictivo al HDL: valores bajos de HDL son peligrosos, incluso con niveles de colesterol totalmente normales. También la diabetes mellitus, la obesidad, el sedentarismo y el estrés son factores que favorecen el desarrollo de arteriosclerosis. Todos estos son factores de riesgo modificables, es decir, podemos actuar sobre ellos: se puede dejar de fumar, adelgazar, hacer ejercicio, cambiar de dieta... lo que constituye la base de la prevención primaria.
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Pero hay factores de riesgo inmodificables. La edad, el sexo, la carga genética y la raza no los podemos cambiar. La edad constituye el factor de riesgo de mayor consistencia: las lesiones iniciales aparecen en la aorta en la primera década de la vida, en las arterias coronarias en la segunda y en las arterias cerebrales en la tercera. En las mujeres, la arteriosclerosis es mucho menos frecuente que en los hombres hasta la menopausia, por lo que resulta muy tentador hacer responsable de esto a las hormonas femeninas, pero todavÃa no se ha confirmado su presunto papel protector. La raza blanca parece más predispuesta a este tipo de lesiones que otras razas. Y, finalmente, la carga genética cobra cada dÃa más importancia, por lo que hay que valorar muy cuidadosamente la historia familiar del paciente.
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